Rocas y Minerales

13 Noviembre 2009

Yesos del Verdegás

Archivado en: Minerales — J.R. Pastor @ 17:37

APUNTES SOBRE LA HISTORIA DE LAS CANTERAS DE YESO DEL VERDEGÁS, DE MIS VIVENCIAS E IMPRESIONES Y DE LA APARICIÓN DE LOS CRISTALES DE YESO
por: José Ramón Pastor Aliaga

Grupo de cristales de yeso. Tamaño del ejemplar 8 centímetros

Grupo de cristales de yeso. Tamaño del ejemplar 8 centímetros

Con estos apuntes pretendo hacer un pequeño homenaje a mi padre, el cual me enseñó muchos de mis conocimientos sobre la mineralogía de la zona y la del yeso en particular. Ojalá hubiera tenido más tiempo para seguir escuchando sus vivencias y aprendiendo de ellas. Con él se fueron muchos secretos sobre los minerales de esta zona.

Son muchos los yacimientos de yeso, y que por aquí les llamamos de “Algeps”, que se han explotado en el término municipal de Alicante, la totalidad de ellos enclavados en las margas abigarradas del Keuper, tan abundante en esta provincia.

Cristal de yeso de las primeras geodas, tamaño del ejemplar 6 centímetros.

Cristal de yeso de las primeras geodas, tamaño del ejemplar 6 centímetros.

En este artículo trataremos de dar algunos detalles del yacimiento de yeso conocido como Las Amoladoras, que está enclavado en la partida del Verdegás, término municipal de Alicante, y lindando, cuando no cabalgando, en la línea divisoria del término municipal de Agost. Se ubica en el lado derecho de la carretera que va desde San Vicente del Raspeig hacia Agost, a la altura del Km. 5, empieza en el cruce del camino del Verdegás y termina en el puente de la Rambla del Pepior, también llamada Rambla de la Palmereta, donde comienza el término municipal de Agost. Hacia el norte termina en las inmediaciones de Barrac de Manases y la Serra dels Coloms.

Geológicamente este asomo del Keuper está rodeado en su parte norte y noroeste por el cretácico albiense y cenomaniense de las vertientes de la Sierra de Castellars de de la Serra dels Coloms. Un poco más al norte, pasada la Rambla de la Palmereta, en dirección a Agost se vislumbra otro pequeño afloramiento del Keuper donde se encuentra la cantera y la antigua fábrica de yesos de Pepe Chorro, actualmente sin actividad. Hacia el nordeste se encuentran las estribaciones de la Serra dels Talls y el nacimiento del Barrac de Manases, en esta zona, y entre las canteras y el Barrac de Manases se encuentra una pequeña porción de tierra de labor, llamada el Algepsar, donde se encuentran multitud de pequeños cristales de cuarzo hematoideo denominados Jacintos de Compostela. En la Serra del Talls empieza el senoniense hasta la zona del Parat, encontrándose en algunos puntos grandes aglomeraciones de sílex, sobre todo al oeste dels Talls. Al este y sureste se encuentran las tierras de labor formadas por el material de arrastre de los barrancos. Al sur, el Keuper linda con un pequeño montículo del triásico inferior Buntsandstein, formado por la típica arenisca compacta de color rojo con laminillas de mica, y que -por cierto- le da el nombre al yacimiento de yeso de esta zona, ya que esta arenisca compacta era utilizada, entre otros menesteres, para afilar herramientas de uso agrícola. Las rocas que allí se encontraban eran conocidas como “pedres asmolaores” (piedras afiladoras), y de ahí el actual nombre de la zona: Las Amoladoras, que en el dialecto local seguimos llamando: Les Amolaores. Este tipo de roca vuelve a aflorar a un kilómetro más al sur en dirección a las canteras de yeso de La Alcoraya, con una extensión mucho más amplia.

Mapa geológico Agost

Mapa geológico Agost

En las antiguas canteras de la zona este del yacimiento se han encontrado algunos cristales de cuarzo de color negro formando unos nódulos estrellados, incrustados en un yeso de color gris y de textura sacaroidea. En la zona oeste del conjunto de las canteras, concretamente en la última, apareció la famosa celestina blanca en una zona de contacto con calizas grises. Otros minerales también han aparecido esporádicamente en toda la zona, pero en cantidades ínfimas.

El yacimiento en cuestión es conocido con varios nombres, como son: El Algepsar, Els Clots de Carlos, Les Canteres de Carlos Lillo y Les Canteres de la Unión. La mayoría de estos nombres hacen referencia a los sucesivos titulares de la explotación, así como a los terrenos adyacentes. Es de suponer que anteriormente este paraje también habrá recibido otros nombres, ya que existen restos de explotaciones muy antiguas, algunas de las cuales incluso llegaron a ser explotaciones subterráneas. Entre éstas cabe citar la recientemente desaparecida “Cueva del Agua”, que en otros tiempos debió llegar hasta la carretera de Agost, pero desde hace más de 80 años, segun referencias familiares, ya sólo queda en pie una ínfima parte de lla, digamos el “culo de saco” final de la explotación. Su nombre de Cueva del agua se debe a la gran cantidad de agua que contenía en todos sus laterales, quedando solamente fuera del nivel freático la parte central de dicha mina. Ésta tenía forma de isla circular, donde todavía se podían apreciar un par de morteros esculpidos en la piedra de los utilizados para moler los sarmientos quemados para hacer carbón, y para mezclar el salitre y el azufre para fabricar la pólvora con la que explosionar los barrenos para arrancar la piedra.

Cristal de yeso

Cristal de yeso

Antiguamente se comentaba que aquella mina empezaron a explotarla los árabes, cosa que dificilmente se podría certificar, y más aún en la actualidad, en que han desaparecido los últimos restos. Sin embargo, lo cierto es que aquellas canteras han estado en explotación esporádicamente durante un periodo muy dilatado en el tiempo, y de hecho todavía quedan en pie algunos hornos utilizados para calcinar la piedra, que funcionaban con leña, así como las eras donde se molía la piedra cocida con “reglones” o “ruglones”, unos cilindros de piedra que giraban sobre un eje de madera y eran tirados por mulas o caballos. Estos reglones tenían un diámetro diferente en cada lado, lo cual permitía que los animales al hacerlos girar tirando de ellos caminaban en circulo, para después garbillar el material resultante y sacar el yeso desechando la granza más gruesa. Deambulando por los alrededores todavía se pueden observar algunos “estratos” con restos de carbón quemado y granza de piedra de yeso, que eran el resultado de la limpieza de los restos de la hornada para proceder a la carga de la siguiente.

Picando en una de las geodas

Picando en una de las geodas

Grupo de cristales de Yeso, tamaño del ejemplar 12 centímetros

Grupo de cristales de Yeso, tamaño del ejemplar 12 centímetros

Yo tuve la suerte – aunque en su día no me lo pareció así, por lo sumamente extenuante que resulta este trabajo- de armar y quemar el último horno a mano de la zona, junto a mi tío Mariano, en un yesar de la Cañada del Fenollar hace ya 32 años. La única diferencia existente con el método antiguo era el molido de la piedra, que ya se hacía con molinos de martillos accionados por un motor eléctrico, pero aún era necesario ir seleccionando a mano las piedras con diferentes grados de cocción para ir haciendo una mezcla homogénea y conseguir un yeso mediamente utilizable. También se seleccionaba a mano el yeso blanco, el rápido y el lento para diferentes usos, y el método consistía simplemente en ir eligiendo el tipo de piedra adecuado para cada caso. A partir de aquella fecha también dejó de funcionar aquel horno, y los trabajadores de aquella empresa nos trasladamos a otra empresa de nueva creación que, aunque comenzó a funcionar con maquinaria proveniente de otra empresa anterior, el sistema en sí de fabricación de yeso ya era similar al actual, con hornos rotativos alimentados por fuel y un sistema de tratamiento del material automatizado. Esta empresa en cuestión se llamaba Yepasa, y se ubicó justo al lado de las canteras de explotación del material entre la Cañada Roja y La Alcoraya. De forma similar, una segunda empresa, Levantina de Yesos, se situó al lado opuesto de la carretera de La Alcoraya y por aquel entonces se suministraba de materia prima procedente de las canteras de Les Viudes, un poco más al sureste justo donde tiene comienzo el cretácico inferior del Valle de La Alcoraya.

Geoda de yeso de la última época

Geoda de yeso de la última época

A la carga de estos hornos se le llamaba “armado”. Armar un horno consistía en forrar las peredes interiores del horno con piedras de yeso, que a una cierta altura se iban cerrando formando una bóveda. Una vez armada ésta, el resto se cargaba por la parte superior del horno, y dentro de la bóveda se colocaba la leña para cocer la piedra de yeso. A continuación, la boca inferior se tapaba con piedras y yeso amasado, dejando un pequeño orificio a traves del cual alimentar el fuego para que éste no tuviera tanto tiro. Por la parte superior también se intentaba cubrir parcialmente los numerosos agujeros que quedaban entre las piedras, utilizando incluso los desechos de la anterior hornada. Ya en el proceso de cocción, se trataba de regular el calor a base de ir echando leña por el agujero inferior, hasta que la pericia del hornero calculaba el momento en que la piedra estaba cocida. Normalmente la carga del horno colapsaba sobre sí misma cuando el proceso de cocción había finalizado. Ello obligaba generalmente al quemador a pasar la noche en el horno, ya que debía vigilar constantemente el estado de la combustión de la leña e ir alimentándolo cada cierto tiempo. Las piedras, solían ser de gran tamaño, se partían con una maza hasta reducirlas a un tamaño adecuado como para poder manejarlas. Esta labor también requería cierta destreza, ya que según ellos había que pegarles “a favor de la veta” para lograr romper aquellas grandes piedras. Esto llegué también a comprenderlo tras sufrirlo en mis carnes ya que, al ser el yeso un mineral muy blando, cada golpe de la maza se clavaba en la piedra, pero si el golpe no se daba en el sitio adecuado, no producía el efecto deseado y, al cabo de poco tiempo, sólo se conseguía quedarse sin fuerzas y frente a una gran piedra redondeada y, ahora si, imposible de partir. Es evidente que los trabajadores de antaño tenían muy claro dónde estaba el plano de exfoliación del yeso, el cual puedo asegurar – por experiencia propia- que en algunas rocas de yeso de tipo industrial no es tan simple localizar a simple vista.

Una de las pocas fotografías que existen de la Cueva del Agua, lamentablemente esta mina ya ha desaparecido.

Una de las pocas fotografías que existen de la Cueva del Agua, lamentablemente esta mina ya ha desaparecido.

Normalmente la cocción de la piedra no era pareja, sino que unas piedras recibían mucho más calor que otras. Con ello, quedaban piedras de yeso muerto, que había perdido todas sus moléculas de agua, junto a piedras de yeso crudo, que apenas estaba cocido y era imposible de trabajar, dado que su fraguado era instantáneo. Aquí también la pericia de aquellos hombres proporcionaba la solución, dado que tan solo se trataba de conseguir una mezcla adecuada de los diferentes tipos de piedra, según su cocción, para obtener un yeso que diera el suficiente tiempo para poder trabajarlo y una buena dureza una vez fraguado el material. Si alguna piedra había quedado totalmente cruda, normalmente se desechaba.

Pasado el tiempo cerraron varias pequeñas fábricas en la zona y sólo quedó en actividad la empresa Levantina de Yesos, Esta empresa decidió cesar temporalmente la explotación de las canteras de los alrededores y se dedicó a traer la materia prima de las canteras del Verdegás, allí había varias canteras que habían sido explotadas en la misma zona, en varias de ellas se han encontrado algunos minerales interesantes, como cuarzo, pirita, anhidrita, y celestina, pero la que nos interesa especialmente es la cantera central. Esta constituía la cantera principal que se trabajó desde la época en que se creó la empresa de explotación de yesos La Unión, y es la única en actividad actualmente en este yacimiento. Nos interesa particularmente por la aparición en una zona muy crítica de la misma de unos excelentes cristales de yeso, comparables en todo momento a los mejores de cualquier otro yacimiento español. Es estrato en cuestión es una zona en la que el yeso aparece entre una zona de calizas y un farallón de arcillas y margas rojas. En esta zona el yeso adquiere una consistencia sacaroidea y, al estar en contacto con las margas, se producen una serie de pequeñas grietas y geodas, a menudo en contacto con el agua de filtraciones superiores, lo cual favorece la formación de unos cristales totalmente transparentes. Este yacimiento tiene un especial interés para mí, ya que lo descubrió mi padre hace ya más de 35 años y yo tuve el placer de contemplar personalmente la aparición de la primera geoda de cristales. Ello fue posible porque mi padre trabajó en esa cantera durante más de 40 años, su oficio era pegador dinamitero, y también ejercía de barrenero. Hay que mencionar que, anteriormente a la llegada del aire comprimido, en las canteras de yeso se barrenaba a mano. Se trata de un sistema especial, dado que al ser la piedra de yeso blanda, las perforaciones se realizaban con unas barrenas de 2 y 3 metros. Éstas se lanzaban con fuerza hacia el suelo con un pequeño giro cada vez y añadiendo un poco de agua en el agujero que iba haciendo la barrena. Conforme se iba introduciendo ésta en la piedra, se iba levantando hasta casi sacarla del suelo, y luego se volvía a lanzar con fuerza; un trabajo extenuante sin duda. Una vez que las barrenas habían alcanzado la profundidad adecuada, con una pequeña carga de dinamita hacían lo que ellos llamaban “la olla”, que luego rellenaban con nitrato amónico para, a continuación, introducir los cartuchos de dinamita y posteriormente tapar el agujero con estopa, papeles e incluso tierra y polvo de yeso. Sólo sobresalía la mecha de pólvora negra, que era prendida a mano con un simple mechero. Largo tiempo después comenzarían a llegar los detonadores eléctricos y otras mejoras modernas.

Restos de otra pequeña explotación subterránea en los aledaños de La Cueva del Agua, ya muy reducidos y que muy pronto desaparecerán en aras de la seguridad del lugar y de la restauración del entorno.

Restos de otra pequeña explotación subterránea en los aledaños de La Cueva del Agua, ya muy reducidos y que muy pronto desaparecerán en aras de la seguridad del lugar y de la restauración del entorno.

Restos de un horno de estilo árabe con su era de molienda al frente y su depósito de estériles

Restos de un horno de estilo árabe con su era de molienda al frente y su depósito de estériles

Cada vez que mi padre hacía una voladura, me llevaba al tajo (desde que tenía 5 años) y nos situábamos en un lugar seguro para escuchar el ruido de la detonación y ver la gran cascada de piedras y polvo que se producía. Eran momentos de gran tensión y espectación y, una vez que había desaparecido el polvo, íbamos al frente de la voladura para comprobar si la dinamita había hecho bien su trabajo, allí mi padre me daba indicaciones de porqué había caido tal zona y no la otra, y también me indicaba el punto donde iban a trabajar para efectuar la siguiente voladura. Siempre aprovechábamos para recoger algunos cristales, normalmente en forma de hoja de cuchillo y algún fragmento de yeso espejuelo al que se le denominaba “Guix”, pues éste solía aparecer con profusión, sobre todo en el contacto con las calizas, a las que mi padre y todos los canteros llamaban “Vius” (Vivos). Todo ello hasta el día aquel en que apareció la primera geoda. Ese día llenamos completamente el capazo del almuerzo de cristales totalmente transparentes, que parecían hechos de hielo. Algunos cristales aparecían agrupados y formaban unos conjuntos muy estéticos, mientras que otros presentaban impurezas internas que les daban una apariencia fantasmagórica. Otros contenían gotas de agua en su interior que se movían al girar el cristal de una a otra posición. Aquellos fueron realmente unos momentos alucinantes, como si hubiéramos encontrado un tesoro. Sin embargo ahora me doy cuenta de que efectivamente habíamos encontrado un tesoro, no económica sino científicamente hablando, ya que la calidad de estos cristales era y es perfectamente comparable a los mejores cristales que puedan aparecer en cualquier otro yacimiento de España. Además los cristales de este yacimiento poseen algunas características que los hacen aún más interesantes si cabe.

Restos de un conjunto de tres hornnos de calcinación, actualmente en unas condiciones lamentables y, que si no se remedia, al cabo de poco tiempo se habrá visto reducido probablemente a un mero montón de escombros

Restos de un conjunto de 3 hornos de calcinación, actualmente en unas condiciones lamentables

Vista posterior de otro horno, por la cual se finalizaba la carga una vez completada la bóveda interior. Esta apertura también se cerraba con piedra y yeso amasado, para aprovechar todo el cañón del horno

Vista posterior de otro horno, por la cual se finalizaba la carga una vez completada la bóveda interior. Esta apertura también se cerraba con piedra y yeso amasado, para aprovechar todo el cañón del horno

Muchos son los que se han atribuido ser los descubridores de este yacimiento, pero lo cierto es que la primera geoda apareció aquella tarde hace ya 37 años y mi padre y yo fuimos las primeras personas afortunadas de poder ver aquellos maravillosos cristales.

Tras este descubrimiento, cada vez que se realizaba una voladura en aquella zona solían aparecer algunas pequeñas geodas con más o menos cristales. Después, la explotación permaneció interrumpida durante más de 10 años, reanudándose hace algunos años nuevamente en aquella zona. Actualmente la explotación se realiza con métodos más modernos y la extracción del mineral es notablemente más rápida que antaño. Al comienzo de esta última época de trabajo, se explotó nuevamente la zona cercana al estrato en cuestión, apareciendo varias geodas que han proporcionado muy buenos cristales.

Foto de los años 70 en la cantera de Carlos Lillo, con los trabajadores de aquella época, Entre ellos se encuentra mi padre Ramón Pastor Pastor, en el centro con el cigarrillo en la boca y el mechero de chispa en la mano, con el que prendía la mecha de las voladuras.

Foto de los años 70 en la cantera de Carlos Lillo, con los trabajadores de aquella época, Entre ellos se encuentra mi padre Ramón Pastor Pastor, en el centro con el cigarrillo en la boca y el mechero de chispa en la mano, con el que prendía la mecha de las voladuras.

Otra fotografía de la época, junto a las instalaciones de la empresa La Unión, ya extinguida en aquellos tiempos.

Otra fotografía de la época, junto a las instalaciones de la empresa La Unión, ya extinguida en aquellos tiempos.

Sin embargo, hoy en día se está trabajando en un nivel más profundo, por lo que ya no aparecen geodas y el yacimiento puede darse por agotado. Desde que aparecieron nuevas geodas con cristales de yeso, mis compañeros de la Asociación Mineralógica y Paleontológica de San Vicente del Raspeig y yo mismo, nos hemos dedicado a controlar habitualmente el estado del estrato. Así, cada vez que aparecían nuevos yesos, hemos ido a extraer todos los ejemplares de calidad posibles, en unas ocasiones apoyados por medios de la propia empresa, y en otras veces con mazos y cinceles y una simple escalera de aluminio. Mientras duraron los trabajos en la zona de las geodas, varios amigos nos turnábamos cada fin de semana para ver in situ si había aparecido algún indicio de que mereciera la pena el intentar abrir alguna geoda. La mayoría de las veces nuestra labor fue infructuosa, pero en tres o cuatro ocasiones tuvimos la suerte de encontrar una buena veta.

Grupo de cristales de yeso con la terminación tan particular que es habitual en este yacimiento.

Grupo de cristales de yeso con la terminación tan particular que es habitual en este yacimiento.

Otro grupo de cristales excepcionales

Otro grupo de cristales excepcionales

Normalmente, los cristales de yeso aparecen sueltos dentro de las geodas, ya que la matriz donde se encuentran suele ser de yeso sacaroideo o de marga, con lo cual los cristales suelen encontrarse ya despegados de su matriz dentro de la geoda. Los cristales que aparecen en geodas con una matriz más consistente presentan el problema de que la veta de yeso se abre en sentido transversal a dirección de los cristales, con lo que es muy difícil su extracción, si no imposible. Ello requeriría tratar de recortar in situ la matriz con alguna herramienta mecánica adecuada, como podría ser una radial de gasolina, lo que obligaría a montar un andamiaje en la zona para poder operar en las proximidades de la geoda. Esta tarea es harto difícil, debido a que los accesos a la cantera están cerrados para el acceso de los vehículos y sólo se puede acceder a pie.

Ejemplar de yeso en la vitrina

Ejemplar de yeso en la vitrina

Mirando como trabajan las máquinas

Mirando como trabajan las máquinas

En total han aparecido ya cientos de cristales de buen tamaño, además de otros muchos cristales de tamaño muy reducido. También se han encontrado algunas rocas tapizadas de cristales pequeños pero muy brillantes y totalmente transparentes. De los cristales más grandes y de mejor calidad existen numerosos ejemplares en varias colecciones de gran nivel repartidas por toda España, así como en Francia, y tambien hay buenos ejemplares expuestos en museos españoles como el Museo de Morfulleda de Arenys de Mar en Barcelona. Como no podría ser menos , nuestra ilusión es que la Asociación Mineralógica y Paleontológica de San Vicente del Raspeig disponga cuanto antes de un museo local para poder exibir alguna de estas piezas en las condiciones que se merecen y en las que puedan resaltar toda su belleza. Ojalá que esta ilusión nuestra se convierta pronto en una realidad, para disfrute de todos los aficionados y gente interesada en estas maravillas de la tierra.

Otra geoda de yeso

Otra geoda de yeso

Cristal de yeso sobre su matriz

Cristal de yeso sobre su matriz

Otro cristal de yeso

Otro cristal de yeso

Panorámica de la explotación

Panorámica de la explotación

Moralet, 1 de Noviembre de 2009

25 Octubre 2009

Erizos

Archivado en: Fosiles — J.R. Pastor @ 15:42
Salenia garciae. Ejemplar de 1,3 cm. Eocéno luteciense (Agost - Alicante)

Salenia garciae. Ejemplar de 1,3 cm. Eocéno luteciense (Agost - Alicante)

Pygorhynchus sp. Ejemplares de 6 cm. Eocéno luteciense (Agost - Alicante)

Pygorhynchus sp. Ejemplares de 6 cm. Eocéno luteciense (Agost - Alicante)

Pliolampas vilanovae. Ejemplar de 12 cm. Oligoceno (Busot - Alicante)

Pliolampas vilanovae. Ejemplar de 12 cm. Oligoceno (Busot - Alicante)

Micropsis tremadesi. Ejemplares de 4 cm. Eocéno luteciense (Agost - Alicante)

Micropsis tremadesi. Ejemplares de 4 cm. Eocéno luteciense (Agost - Alicante)

Schizechinus duciei. Ejemplares de 5,5 cm. Mioceno (Sierra Colmenar - Alicante)

Schizechinus duciei. Ejemplares de 5,5 cm. Mioceno (Sierra Colmenar - Alicante)

Echinanthus dorsalis. Ejemplares de 6 cm. Eocéno luteciense (Agost - Alicante)

Echinanthus dorsalis. Ejemplares de 6 cm. Eocéno luteciense (Agost - Alicante)

Echinocorys ovatus. Ejemplares de 9 cm. Cret. maastrichtiense (Aspe - Alicante)

Echinocorys ovatus. Ejemplares de 9 cm. Cret. maastrichtiense (Aspe - Alicante)

Codiopsis doma. Ejemplares de 3,5 cm. Cret. cenomaniense (Moralet - Alicante)

Codiopsis doma. Ejemplares de 3,5 cm. Cret. cenomaniense (Moralet - Alicante)

Conoclypus vilanovae. Ejemplares de 8 cm. Eoceno luteciense (Agost - Alicante)

Conoclypus vilanovae. Ejemplares de 8 cm. Eoceno luteciense (Agost - Alicante)

Isopneustes heberti. Ejemplares de 4 cm. Cret. maastrichtiense (Aspe - Alicante)

Isopneustes heberti. Ejemplares de 4 cm. Cret. maastrichtiense (Aspe - Alicante)

Cidaris melitensis. Ejemplares de 3,5 cm. Mioceno (Sierra Colmenar - Alicante)

Cidaris melitensis. Ejemplares de 3,5 cm. Mioceno (Sierra Colmenar - Alicante)

Toxopatagus italicus. Ejemplar de 8 cm.  Cret. maastrichtiense (Aspe - Alicante)

Toxopatagus italicus. Ejemplar de 8 cm. Cret. maastrichtiense (Aspe - Alicante)

Schizaster sp. Ejemplar de 4,5 cm.  Cret. maastrichtiense (Aspe - Alicante)

Proraster geayi. Ejemplar de 4,5 cm. Cret. maastrichtiense (Aspe - Alicante)

 

Holaster laevis. Ejemplar de 5,5 cm.  Cret. cenomaniense (Moralet - Alicante)

Holaster laevis. Ejemplar de 5,5 cm. Cret. cenomaniense (Moralet - Alicante)

Salenia scutífera. Ejemplar de 1,5 cm.  Cret. aptiense (Alcoraya - Alicante)

Salenia scutífera. Ejemplar de 1,5 cm. Cret. aptiense (Alcoraya - Alicante)

Echinanthus wright. ejemplar de 3,5 cm.  Oligoceno (Agost-Alicante)

Echinanthus wright. ejemplar de 3,5 cm. Oligoceno (Agost-Alicante)

Echinanthus wright elegans. Ejemplar de 4 cm.  Oligoceno (Agost-Alicante)

Echinanthus wright elegans. Ejemplar de 4 cm. Oligoceno (Agost-Alicante)

Pygorhynchus botellae. Ejemplar de 4 cm.  Eocéno luteciense (Agost-Alicante)

Pygorhynchus botellae. Ejemplar de 4 cm. Eocéno luteciense (Agost-Alicante)

Oriolampas dilatatus. Ejemplar de 7cm.  Eocéno luteciense (Villafranqueza-Alicante)

Oriolampas dilatatus. Ejemplar de 7cm. Eocéno luteciense (Villafranqueza-Alicante)

Arachnopleurus reticulatus. Ejemplares de 2 cm. Eocéno luteciense (Villafranqueza - Alicante)

Arachnopleurus reticulatus. Ejemplares de 2 cm. Eocéno luteciense (Villafranqueza - Alicante)

28 Septiembre 2009

¿Quién soy?

Archivado en: Mi Colección — J.R. Pastor @ 21:12

MinadeYeso

Hola, me llamo José Ramón, soy de Alicante (España) y desde esta humilde página quiero enseñar a todos los aficionados y coleccionistas de minerales algunas muestras que he ido recolectando a lo largo de los años que llevo en estos menesteres, esta afición me ha permitido estar en constante contacto con la naturaleza y disfrutar de toda su belleza y exuberancia. Es una experiencia suprema, y para que todo el mundo pueda deleitarse contemplando lo que yo he tenido la inmensa suerte de poder ver, me he permitido ir colocando unas fotografías de algunos yacimientos que he visitado y en los que se pueden observar unos paisajes realmente impactantes.

También pretendo que ésta página sea un punto de encuentro para hacer comentarios e incluso intercambiar piezas entre todos los aficionados a este mundo de los minerales.

Sobre mi colección de minerales es general y bastante amplia, destacando algunos antiguos ejemplares de Alicante y sobre todo de la región de Murcia, que es una zona muy rica tanto en variedad como en la calidad de los minerales, también tiene buenos ejemplares del resto de España, así como de Canadá, EEUU, México, Marruecos, Francia, Italia, Portugal y otros países.

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